...no se me olvida que bebí de la fuente de tus ojos lágrimas saladas, saladas como tu tristeza. ¡ y sabían a ti! menos aún puedo dejar en el pozo del olvido el carmesí de tu sonrisa, bebida cientos de veces hasta estar en el umbral de la ebriedad...puedo decirte, y lo sabes, que cada silencio que enmarcaste entre aleteos amorosos, me los bebí saborendo cada hache muda que se despejaba entre esos silencios...llegué a palpar en mi paladar esa suavidad aterciopelada de tus silencios, tan ebrio de ellos llegué a estar...sé de sobra que cuando la enferemdad galopó por tu delicado cuerpo cerraste bien la espita para que ni una gota infectara mi alma de dolor. todo lo querías para ti. pero en sueños...ay, en sueños escanciaste un chorro tal que aproveché para bebérmelo a tragos ansiosos beso tras beso, estando tú dormida bajo la manta de la fiebre...buscaba saciarme de la inmundicia que te estaba llevando lejos de mí...quise tanto perder el sentido por estar tan borracho de la inmundicia ...que...me había convencido que podía emborracharme con la muerte venidera, esa que llamaba a tu puerta y que ayer te llevó...
me quedé con el regusto de unas lágrimas saladas y una sonrisa carmesí y algún silencio...también me quedé sin ti...sobrio, por cierto.
...
reunión...
sostenía la invitación aún en la mano, como si dubitase si allí fuera el sitio de la fiesta.¡ y conocía a todo el mundo!, pero él era persona de cerciorarse. en efecto, todo el aula ya estaba departiendo por grupos de vaya usted a saber qué. todos y todas sostenían una copa de champán en la mano. acababan de llegar, seguro. él, como de costumbre,lo hacía tarde. bueno, ya lo conocían. quizá por eso no se extrañó de que nadie se dignase a saludarlo, a pesar de que iba elegantemente vestido, aunque puede que un poco a la discordia, si miraba la informalidad de aquellos jóvenes. nadie osó darse media vuelta y decirle un hola de salutación, un hola de esos que te introducen de sopetón en un lugar de reunión. de repente, viéndose como minimizado, puede que ni eso siquiera, dejó que su vista explorara el lugar: un salón amplio, apenas dos mesas y unas 15 sillas...¡a todas luces insuficientes para la veintena de personas que allí se habían dado cita!!..., unas ventanas amplias y abiertas a la luz del anochecer, y una música ligera como el cuchicheo que comenzaba a sonar en sus oídos...¡¡y una mesa extensa llena de bebidas!! metió la inviatción en el bolsillo de su americana, cruzó por entre dos corros de jóvenes, y se dirigió cual flecha silenciosa hacia la mesa-bufet de bebidas. nadie se percató, al menos, eso le pareció, de que había cruzado por los bordes de las charlas de los diversos grupos. decidió, pues, entablar charla con la primera botella de güisqui añejo que encontró. para ello enfrentó un vaso a las cercanías de la botella y escanció, a cotinuación, con una precisión inusitada el contenido aúreo dentro del vaso. aunque había visto hielo cerca, lo menospreció. no sabía muy bien el porqué, pero comenzaba a comprender que esta botella y, quizá, alguna compañera de esta, serían sus únicos compañeros de la noche. encendió un pitillo tras el tercer trago. nadie parecía molestarse por la humareda. bueno, pues a seguir su fiesta particular...
al acabar el contenido de la botella, y sin haberse movido del sitio, había observado que los corrillos de los jóvenes habían cambiado de forma...ya no eran 4 como cuando entró. ahora eran dos: el uno de mujeres, el otro, de hombres....pero nadie se dirigía a él...sopesó la situación y se avino a charlar con una botella de ginebra.
al finalizarla, la camisa le salía de los pantalones, la americana andaba por lugares más que dudosos para su recuerdo y la corbata se le escurría peligrosamente hacia el suelo...ese sitio que amenazaba con recibirlo a él de un momento a otro...
cuando estaba a punto de incidir su nariz contra el suelo, le pareció escuchar de una voz femenina algo así como que cómo se había atrevido el profesor martínez a partir para la muerte tan joven,...pues no lo sé, magda...sabes que le había invitado a esta fiesta? ahora ya no podrá venir...ahora...sí, es una pena que ese cáncer tan rápido se lo llevara en cuestión de días...