justo en el momento en que se abría el esternón del paciente en el quirófano, del helicóptero bajaban con una neverita un médico y un enfermero.
había comenzado la carrera por la vida.
el corazón del paciente estaba a la vista del instrumental quirúrgico y el cirujano incidió en la vena aorta con decisión, haciendo un corte como mandan los cánones ante una vida que permanecía en juego. la ambulancia, en esos momentos, ya iba de camino al hospital circulando por la autopista y teniendo el paso expedito por causa de dos sirenas de la motorizada. en el quirófano se pinzaba la aorta y posteriormente se la unía sistema de circulación extracorpórea mediante un tubo previamente esterilizado. en la pared del quirófano, el segundero del reloj avanzaba concienzudo cual martillo pilón golpeando sobre un yunque. el tiempo corría con una lentitud exasperante. la carretera por la que se transportaba el corazón del donante daba la sensación de alargarse hasta casi toparse con el fracaso. pero las sensaciones son eso, sensaciones, y casi nunca tienen que ver con la realidad, pues cuando la última vena, la vena cava superior concretamente, fue cortada y unida al sistema de circulación extracorporal y el paciente ya tenía la circulación asistida, la ambulancia entraba en los bajos del hospital.
por el gualquitalqui del anestesista se oía que en breves momentos estaremos dentro. y eso fue lo que le comunicó al cirujano jefe, quien a la voz de ya dijo aquello de señores, venga, cada persona a su puesto, el corazón del donante está subiendo por el ascensor...los tiempos, tanto los del reloj del quirófano, como los del reloj de los que llevaban en la nevera el corazón donante, estaban marchando al unísono...era como sí la muerte del donante y el renacimiento del receptor sin querer marcharan al unísono.
y sin embargo, nadie había contado con el reloj del ascensor que se acababa de parar en estos momentos, tanto el reloj como el ascensor...
más cosas en lo de maría josé moreno...

29 comentarios:
Que historia! Que relato !
Me paralizó, te dejo un fuerte abrazo, gracias por compartirlo.
Que momento, mira que momento se viene a para el reloj del ascensor. Hay gente que evidentemente esta destinada a ser descorazonada.
Un beso (entero)
Uuupsss !!!
gussss tu relata me dejo simplemente sin palabras... y la verdad me falto como una segunda parte para continuar la historia eeee...
Si hay algo que el hombre no puede cambiar es su destino, cuando llega el momento ya está. Espero que haya sido solamente un fallo momentáneo del ascensor, porque es un final muy triste.
Tu relato, la forma en que van sucediendo las cosas es excelente.
Un abrazo enorme :)
Cuñado te le has cargado!!! La verdad que si ese era su destino, pues no había nada que hacer y punto.
Besosssssssssssss
Lo que se dice...a corazón abierto, transplante y el ascensor parado en la planta ?
Siempre me he preguntado ¿quién será el donate y el receptor? Un drama para salvar una vida, imagínate que el corazón del donante era el de un asesino, será asesino el receptor???
Cuánta fragilidad la nuestra, pum, pum, en ese músculo relojero la vida.
Me has dejado con el mio cuore palpitante, en el quirófano estabas tú GUS doctor, porque menuda descripción ultra venosa aórtica pinzada. Olé tú y tu corazón pinturero.
Desde luego los hay con mala suerte, ese ascensor que se detiene, bueno tambien podemos hacer que se abra y todo siga su curso ¿no?
Besos Gustavo.
A veces parece que las cosas no están para uno... ¿no crees?
Besos
Auguraba un nuevo palpitar en tu relato y vas y me jodes el ascensor. Siiii hay hospitales que tienen los Quirofanos en la planta baja, otros en la 22 porque parece que es mas aséptico, más limpio ya que hasta allí solo llega el que va al quirófano, está más libre de contaminación pero…tiene sus inconvenientes, hay que coger el ascensor. Está claro que era el día del receptor, estaba escrito el mismo día que el donante. Triste final para él y para aquellos, los suyos, que esperaban en la antesala del quirófano.
Muy buena tu descripción de esta carrera por la vida.
Jo, hombre, eso no se hace, ¿cómo se va a parar el ascensor? No,no, ese corazón tenía que llegar a su nuevo receptor.
Un abrazo, y un beso entero, Gus.
uuuuuuuuuuuuuuuy final inesperado el de tu relato...y me temo que el del donante y del receptor también!...eso pasa por cortar antes de tiempo!
=)
un relato vibrante y con desenlace tragicómico que cierra perfecto!
Un abrazo.
Por eso yo no utilizo el ascensor, siempre subo andando, ya me quedé encerrada una vez, y no me he quedado con más ganas.
Pero vamos a ver, te leo deseando llegar al final para ver que todo sale bien, y me dejas con el ascensor trabado, yo un día te mato, pero el caso es que no te puedo negar que me ha gustado, siempre lo logras.
Un besote, pero me ha dejado descorazonada, y esta vez la frase viene muy bien.
La vida que iba en el ascensor se cansó también, en los viajes suele pasar eso, que llegan paradas imprevistas, accidentes, cunetas y andenes. Espero que alguien le diera al botón de alarma para intentar remediar el desenlace.
Un abrazo descorazonador.
El tiempo siempre es el mismo?, si verdad?, pero que cierto es que lo percibimos de forma totalmente distinta según el momento... que fortuita la vida y la muerte, un simple ascensor puede marcar la diferencia entre alargar el tiempo o detenerlo inevitablemente, ves?, ya me has hecho perderme en "filosofeos" baratos, grrrr, no me simpatizas mi medio esposo de mi alma, jajaja, miles de besosssssssssssssss
Pues voy a decir lo que ha aprendido tu ahijado: "Jopeta", menuda gracia. Tanta tecnología punta para que después se pare el ascensor.
Si eso pasara seguro que en la camilla iba yo.
¿Al final, llegó a tiempo o no? Seguro que el anestesista era un tío para mojar pan superpreparado, de esos de las series de Grey y le hizo un apaño con dos cables y un destornillador.
Besitoooo.
Eso es lo que se llama con dos sillas y "sentao" en el suelo, Gus. Has creado un clima de tensión, de carrera contra reloj para después parar este. Eso no se hace ¿qué te ha hecho a tí el receptor?.
Es que no se puede vender la piel del oso antes de cazarla. ¿No podían esperar una miajilla hasta tenerlo en quirófano?.
Un abrazo.
Demasiada carrera para tan poco premio.
Sabes que Jack Lemmon nació en el ascensor de la clínica, cuando ingresaba su madre.
Abrazos
Vaya mala suerte; pero estoy seguro que se arreglo a tiempo, y aquel hombre o mujer pudo tener su nuevo corazón.
Muy original
Un abrazo
La carrera de la vida, aunque tu relato tenga ese toque de ironiay de humor he de decirte que muchas situaciones necesitan de casi milagros para que todo se conjunte bien y salga adelante. En este tipo de carreras nunca se esta seguro.
Muy bien planteada.
P.D.: los mios estan en la planta baja, jejejejejejejeje
Se me ha quedado un sabor amargo al terminar el relato. He sentido palpitar al mismo tiempo la desesperanza, el sístole y el diástole mientras viajan a ninguna parte.
Ay, Gus, hoy nos has puesto serios.
Un beso
no suelo estar a favor de los transplantes, pero "nunca digas nunca" se dice y lo creo.
el final me haría creer un poco más en el destino establecido y no en que podamos guiarlo a gusto y piacere.
estoy de regreso pero sin relato. Soy Rochitas.
Por tu soltura medica parece que hayas asistido a muchas de esa operaciones...jajaja pero el final es impactante. de los que a mi me gustan.
Besos
Angustia en el quirófano y más aún en el ascensor. Quizá se arregló pronto la avería y ese corazón ocupó el lugar al que iba destinado, o quizá no debería llegar....la ciencia avanza a pasos agigantados, afortunadamente, pero el hombre jamás podrá dominar todas las situaciones, dependen de muchas cosas.
Muchas mitades de besos.
Pero como eres... mira que parar el ascensor so joio.
Te ha salido tu vena Galena, de una de tus vidas anteriores, pues la precisión en tus términos es asombrosa.
Besos sistolicos
¡Pero que tipo macabro!, tanto esfuerzo para nada!!
Ironias del destino supongo...que en algún lugar de las alturas debe haber alguien que se rie de nosotros, pobres mortales, estoy segura!!
Te mando un gran beso
Jejeje, Gustavo, con que facilidad te cargas a la gente. Que malo eres
Lola
Aún en los casos más a tiempos hay destiempos....
Abrazos!
Que diablos, me ha encantado! Imponderables contra el esfuerzo de tanta gente, por tanta precisión médica.
Y frases de las que me gustan, como esa de que se alarga hasta toparse con el fracaso (no la recuerdo con exactitud).
Muy bueno, medio beso bien ganado, amigo.
...quiero creer que hay un buen final... que como han dicho muchos, este relato tiene que ver con el Sindel y al fin y al cabo todo llega a buen fin. Quiero creer, quiero estar contenta este domingo. Quizá si hubiese comentado el jueves...pero hoy quiero creer en los finales felices.... debe haber una continuación de este cuento, que nos diga que tanto esfuerzo tuvo un resultado mejor, que el que parece adivinarse...
besos Gus, cuida tu corazón, a veces ni siquiera el transplante nos salva...
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