el llanto lustra
el alma y también la piel
encoge las facciones de los rostros
como avergonzándose de sí mismo
saliendo afuera de forma espúrea...
el llanto...
pero somos llanto también
somos los lamentos alzados
por el dolor
y por el encogimiento del alma
somos llanto de agua y sal
agua y sal...
ay, pero tras el llanto,
tras el encogimiento del alma
y el lamento de la piel
siempre...siempre...
recuérdalo, siem-pre...
viene a la pata coja
incluso con parche en el ojo
y gancho en la mano
y con el ron como bandera
el pirata de la risa...
por que tras el llanto...siempre...
recuérdalo, siem-pre...
vendrá la época de la risa, de cierta felicidad,
del rostro y del alma.
3 comentarios:
Un canto para honrar la función de bálsamo del llanto. Curioso ese efecto de evidenciar y exteriorizar los sentimientos que logra llevarnos al otro extremo de la mano de ese pirata que nombras.
Un abrazo, Gus
Después del llanto cual baño lustral aparece siempre el capitán garfio y me lleva a los mares del sur montada en un cabo de l vela mayor, después del llanto siempre regresa la risa, primero la sonrisa.
Así estamos, siempre, besitooo con sonrisa.
Menos mal que después de ese llanto purificador (para mí lo es) aparece ese pirata que nos hace reír, y es muy cierto, la vida se nos pasa entre llantos y risa, pero por fortuna recordamos más las últimas que las primeras.
Besitos con sabor de otoño.
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